martes, 3 de noviembre de 2015

Guerra civil gallega


Protegido detrás de las muros de Sevilla, Pedro I se encuentra sin aliados, se enteró de que en Galicia encontraría la respuesta correcta. Don Pedro decidió reunirse con Fernando De Castro y otros gallegos leales en Junio de 1399 en Monterrey (Verín). En el castillo de esta villa se hablaron de temas de interés y se discutieron diferentes planes de acción.216054838_073740bab0.jpg
Un grupo de personas selectas estaban allí reunidas: El incombustible Fernando de Castro, el coruñés Juan Fernández de Andeiro,Men Rodríguez de Sanabria, Gómez Gallinato y Fernán Pérez de Deza «de los Churruchaos», entre otros. También acudió el arzobispo de Compostela, Suero Gómez de Toledo, sobre cuya mitra planeaba de la traición, según parece simpatizaba con Enrique y se había atrevido a asesinar a un caballero de los Deza que había pretendido echarle en cara su preferencia en la disputa del príncipe. El arzobispo era consciente de la manía que los Churruchao le guardaban y a cuyo objeto llegó a Monterrey protegido por un número importante de personas.


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En la reunión  resaltaron a los guerreros de la nobleza gallega: su idea constante consistía en presentar batalla con un ejército gallego a las tropas del rey Enrique II de Castilla en tierras de Zamora.La defensa de esta alternativa contaba con el apoyo del maestre de la Orden de Alcántara y, cómo no, del cabecilla de la nobleza galaica Fernando de Castro.Pero el canciller Mateo Fernández dudaba de la posibilidad de que el proyecto salga bien: no se fiaba de la eficacia de los soldados gallegos lejos de sus montañas.

El rey no se atrevía a tomar una decisión que necesitaba llegar a la mayor brevedad. Finalmente desechó la la opción de los gallegos, insistiendo en una ayuda Inglesa. El puerto de La Coruña debería partir, hacia la Francia ocupada por los ingleses, a don Pedro junto sus hijas y el mermado tesoro real, aunque antes tendría lugar una ocasión crítica que mancharia aún más la imagen del monarca; hablamos, claro está, del asesinato de don Suero Gómez de Toledo, Arzobispo de Santiago de Compostela.